Eitana llegó a el mundo el 20 de octubre de 2020, rodeada de amor y con una infancia llena de risas y descubrimientos.
En 2021, su familia se mudó a Hermosillo, donde creció sana y feliz. A sus dos años, disfrutaba de su niñez como cualquier otro niño: reía, jugaba y compartía momentos felices con sus seres queridos.
Durante el desayuno, un accidente marcó un antes y un después en su vida. Eitana se atragantó y sufrió un paro cardiorrespiratorio y estuvo sin oxígeno varios minutos. Su corazón volvió a latir, sin embargo, el tiempo sin oxígeno le causó daño.
Hoy, Eitana sigue sonriendo y luchando, pero necesita ayuda. Existe un tratamiento innovador que puede mejorar su calidad de vida.